Valle del Taibilla: ejemplo de empleo rural contra la despoblación de la “España Vaciada”


Aunque desconocido para muchos, el Valle del Taibilla es una auténtica joya natural y medioambiental. Está situado en la Sierra del Segura, provincia de Albacete; concretamente en la encrucijada montañosa entre Murcia, Jaén y Granada, fuera de los circuitos turísticos convencionales pero en un enclave genuino y auténtico.

Este lugar da nombre a la marca “Valle del Taibilla”, una empresa que produce y comercializa mermeladas bio y conservas ecológicas. El término “Valle del Taibilla” es un término que les representa, les identifica y define su filosofía de vida y de empresa.

Son una cooperativa comprometida con su pueblo. Quieren seguir viviendo ahí, de forma tranquila y respetuosa con el medio ambiente, y por tanto son un claro ejemplo de empleo rural, tan necesario para que estas zonas no sigan “vaciándose”.

Todos sus productos se caracterizan por estar hechos artesanalmente, con materias primas ecológicas, de producción local o nacional. Respetan al máximo los ingredientes, intentando conseguir los productos más naturales posibles. No utilizan aditivos ni conservantes ni colorantes. 

Quieren contribuir al mantenimiento económico de la zona y a fijar población en este territorio en auténtico peligro de “ vaciado”.  Es sin duda un ejemplo que contribuye al mantenimiento económico de familias que viven en la “España Vaciada”.

¿Por qué son tan especiales los productos de “Valle del Taibilla”?

Cuando la agricultura era agricultura artesanal las familias se alimentaban de lo que daban sus huertos. Al llegar las esperadas cosechas de frutas y hortalizas, si el año había sido bueno, había excedentes. Entonces se aplicaba la  “economía de aprovechamiento”; no se tiraba nada y todo se utilizaba. ¿Cómo? Se preservaban para ser utilizadas durante el largo invierno utilizando técnicas como la deshidratación, desecación, el salado, el ahumado, y posteriormente la pasteurización. Esto permitió que las mujeres rurales conservaran sus excedentes durante el año. 

El severo aislamiento geográfico de la zona obligaba a la economía doméstica a perfeccionar la cultura de la conservación, ya que era de suma importancia para el mantenimiento familiar contar con estos alimentos durante todo el año. 

Las nieves que caían durante los inviernos obligaban  a muchas aldeas y familias a subsistir a base de las conservas elaboradas durante verano y otoño.

Sin embargo todo evoluciona. Actualmente la tecnología permite obtener conservas seguras, manteniendo sus valores nutricionales y la calidad de las materias primas.  Valle del Taibilla, aplica toda la sabiduría y tradición popular para conseguir unas conservas de calidad excepcional.

Hoy en día siguen intentando hacer las cosas bien, manteniendo su filosofía de respeto a su tierra, a su forma de vida y a la salud de los consumidores. 

¿Qué productos fabrican y comercializan?

Tienen veinticuatro  referencias de mermeladas , unas endulzadas con azúcar de caña otras con sirope de agave… pero todas deliciosas y naturales. 

 

También una nueva línea de conservas vegetales, tomate, tomate frito, pimientos de piquillo, alcachofas, judías verdes, gazpacho andaluz, etc

Y por último continúan cultivando las excepcionales nueces de Nerpio con Marca de Calidad diferenciada, y procedentes mayoritariamente de nogales centenarios, que se cultivan por encima de los 1100 metros de altitud lo que les otorga un sabor de intensidad especial. Las nueces son cosechadas a mano, secadas al aire y partidas manualmente. 

Para conocer más sobre Valle del Taibilla y todos sus productos puedes visitar su página web:

www.valledeltaibilla.es

 

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