La historia de Dolores... la historia de Orethic


 

Es importante poner cara, voz e historias a las empresas en las que compramos, sin duda. Más aún cuando encontramos seres humanos como Dolores. En este artículo que nos envía comprendemos quién es y lo más importante, por qué un día decide adetrarse en el mundo de Orethic, una marca de productos Residuo 0.
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Reflexiones Eco-Eticas - Dolores

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Las personas tenemos experiencias diarias y en función de ellas  discernimos –mejor o peor- y tomamos decisiones. 

 

Pues bien, cuando yo tenía 11 años tuve la experiencia de cambiar muchos de los primeros pañales de un solo uso disponibles en los años 70.  Observé y reflexioné sobre la cantidad de basura generada por un pequeñito bebé de apenas 3 kg. En ese momento decidí que yo nunca usaría eso con mis hijos.

 

Pasando el tiempo observé que la mayoría de las personas compramos todos los días cosas caras y baratas sin pensar de dónde vienen, cómo ni quién las hace. Me pregunté qué podría hacer y me entrené como voluntaria con UNICEF en temas globales que afectan a niños en países en vías de desarrollo y en los Derechos del Niño. Así empecé a visitar y dar talleres en colegios de Londres, donde vivía desde 1994, para educar jugando a los niños de occidente sobre la producción masiva de productos de consumo diario en países pobres. 

 

El objetivo era despertar la consciencia de esos niños y futuros adultos consumidores y ayudarles a discernir mejor a la hora de comprar.

 

Siempre quiero aprender lo más directamente posible sobre circunstancias menos privilegiadas que las mías, así que me fui a Anshun, Guizhou Province en China en 1999, como voluntaria de VSO – Voluntary Service Ovearseas-.  

 

Allí, además de enseñar inglés a futuros profesores, comprobé con tristeza la depresión de mis alumnos graduados ante la perspectiva de enseñar inglés en zonas rurales muy pobres cuyos estudiantes no tenían el mínimo interés en aprender un idioma extranjero pues no sólo no saldrían nunca de su aldea, sino que dejarían el colegio antes de terminar los estudios primarios. Enseguida decidí ayudarles a motivar a sus alumnos y recogí más de 6000 libros en inglés de mis amigos, colegios y universidad en Londres para formar 11 mini-bibliotecas en el campo. Los libros que no se usaban en Londres, fueron devorados por esos niños y jóvenes. También seleccionamos a 65 estudiantes de mis alumnos que realmente querían estudiar pero no tenían medios y les ayudamos a continuar sus estudios.

 

Al volver de China, mi siguiente proyecto era tener hijos, así que me hice voluntaria de WEN –Women and the  Environmental Network - y retomé las investigaciones sobre los componentes químicos y la cantidad ingente de residuos en pañales desechables, así como compresas higiénicas. 

 

Entonces sentí una responsabilidad ineludible de compartir dicha información con otros padres y mujeres. Tenía muy claro que mi hijo no venía al mundo a empeorar las cosas, sino a contribuir de forma positiva, así que tuve que crear Bebés Ecológicos S.L. para compartir la información que tenía y ofrecer alternativas a otros padres con las mismas inquietudes  sobre la salud de nuestros hijos y la del planeta. 

 

Me parecía indignante que se pusieran disruptores hormonales en la parte absorbente de un pañal que pasa horas al contacto con la piel y los padres no lo supieran. Quería ofrecer libertad bien informada a los consumidores.

 

Mi primera empresa fue inspirada y se gestó con mi hijo Tristán en el 2001, y desde entonces he tenido el privilegio de ver la evolución del mercado ecológico en España, Inglaterra y USA donde vivo desde el 2008 y donde creé mi segunda empresa, Orethic LLC en Ann Arbor, Michigan donde vivo en Touchstone Co-housing.

 

Lo que he venido observando es que la gran mayoría de productos de higiene personal ecológica viene en botellas de plástico. Por eso hace tiempo que nuestra gama empezó a envasarse en cristal o botes y latas metálicas. Además, son rellenables. Cuando acabas la pasta dental por ejemplo, sólo repones el relleno sólido y sigues usando la misma lata durante muchísimo tiempo. 

 

Los productos de aseo personal como champús, geles y pasta dental generan una gran cantidad de plástico y estoy bastante convencida de que mucho de ese plástico termina en nuestro organismo como yo misma he podido comprobar y sufrir. Cuando veo una necesidad, intento crear un producto para cubrirla y de paso educar al personal o por lo menos a las personas sensibles abiertas al cambio práctico y sostenible.

 

Mis negocios evolucionan con mi propia evolución personal.  Al principio los pañales y compresas los compraba en distintos países europeos,  América y Australia. Pero descubrí que todos tenían poliéster en una forma u otra y decidí ofrecer algo mejor que me costó mucho esfuerzo, años de investigación y mucho dinero, pero el resultado es algo que mis clientes valoran y con larga vida de uso, lo cual ahorra muchísimos desechos y tala de árboles. 

 

Además está el tema de la cercanía, ¿por qué vamos a comprar de grandes empresas multinacionales billonarias y sin responsabilidad social ni medioambiental, cuando podemos apoyar un negocio pequeño que proporciona trabajo en España con una huella ecológica bien reducida? La respuesta a esta pregunta es a menudo, es más práctico, es más barato. 

 

Mi respuesta es siempre la misma: la comodidad para mí es tener lo que necesito en casa, no en el supermercado, yo no tiro mi dinero al contenedor. ¿quién paga por disponer de la basura? Nosotros en forma de impuestos y los afectados por los efectos destructores de la naturaleza como riadas, tornados, y otros desastres meteorológicos. Al final, tenemos que pagar con inconveniencias y primas de seguros. Me encantaría que las personas entendiéramos que todos somos la naturaleza, si hacemos daño a la naturaleza nos dañamos a nosotros mismos y al futuro de nuestros hijos.
 

 

Otra cosa que he observado en estos años es que las empresas se han puesto las pilas para crear productos de un solo uso más sostenibles, y eso está bien, por ejemplo hay ahora en el mercado varias marcas de pañales compostables, esos también usan plástico en el envalaje por ejemplo. Por su precio no están al alcance de todos los bolsillos y siguen apoyando la cultura del consumo y la generación de residuos. Por otro lado, la comodidad de tirar, les aporta la incomodidad de tener niños con 7 años que todavía usan pañal por la noche porque al sentirse siempre secos no hacen la conexión en el cerebro de la humedad contra su piel que les da un pañal de tela y que les llevará a querer librarse del pañal mojado lo antes posible. Eso no lo sienten con un pañal de papel súper absorbente. En fin, que la comodidad de los primeros años, la transforman en años de lavar sábanas y protectores de colchones durante varios años más.

 

Además de mi relación con mis propios clientes, me encantan las relaciones que establezco cada día con otros empresarios concienciados. Nuestras relaciones son de total honestidad y cooperación, me interesa  conectar con el corazón y la inteligencia de personas que compartimos las mismas preocupaciones para facilitar a otros el discernimiento y la transición a un consumo más sostenible.

 

Sí ser un empresario y consumidor responsable requiere algo de adaptación, como todo lo que es bueno y sólido en la vida. Eso nos recuerda el tradicional cuento de los Tres cerditos, ¿os acordáis? Nuestras acciones tienen un efecto y antes o después las consecuencias de nuestras acciones nos van a afectar.  Procuro no apoyar la cultura de la comodidad y la ausencia de sufrimiento total por el que aboga la sociedad consumista en la que se crían nuestros hijos y que nos intentan meter por todas partes. 

 

El esfuerzo es parte de nuestra lección de vida diaria, de nuestro crecimiento humano y cuanto más ayudemos individualmente, mejor y más fácil será para la familia humana en su conjunto. Todos estamos aquí para servir y todos tenemos un don único que debemos intentar poner al servicio de los demás. Eso es lo que yo intento hacer a diario a través de mis dos negocios y mis muchos amigos/clientes y colaboradores!!

 

En servicio y cooperación…

 

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