La Ventana Natural Rivas: «para mí era clave que la salud natural no fuese un lujo, sino algo al alcance de todos los bolsillos»

La Ventana Natural Rivas: «para mí era clave que la salud natural no fuese un lujo, sino algo al alcance de todos los bolsillos»

En Rivas, el interés por el cuidado natural y la salud integrativa sigue creciendo, y cada vez son más los espacios que combinan producto y acompañamiento profesional. Elena abrió hace unos meses una franquicia de La Ventana Natural, apostando por un modelo que une herbolario y consulta especializada. En su establecimiento no solo se encuentran complementos, cosmética ecológica alimentación bio, sino también un servicio cercano de asesoría en naturopatía y nutrición.

Abriste la franquicia hace apenas unos meses, ¿qué te llevó a emprender en el sector del herbolario en este momento de tu vida?

Abrir el herbolario ha sido, en realidad, algo muy natural para mí. En mi familia siempre hemos vivido con una profunda pasión por todo lo que tiene que ver con la salud y con lo natural. Hemos crecido entendiendo que la naturaleza nos ofrece todo lo que necesitamos para tener una vida plena y saludable, pero también viendo cómo, con el tiempo, hemos ido modificando y procesando los productos naturales hasta volverlos inertes, despojándolos de su esencia y de su vitalidad.

Creo firmemente que muchas de las dolencias que vemos hoy en día tienen que ver con esa desconexión. Vivimos en una sociedad sobrealimentada, pero mal nutrida; cada vez más sedentaria; dormimos peor; estamos sometidos a niveles constantes de estrés. Y todo eso pasa factura. Vemos más enfermedad, más inflamación, más desequilibrios… y eso me removía por dentro.

Al mismo tiempo, gracias a Dios, también estamos viviendo un despertar. Hay una conciencia social creciente hacia lo natural, hacia lo saludable, hacia volver a lo básico. Y ahí es donde sentí que este era el momento de emprender.

Abrí el herbolario con una idea muy clara: crear un espacio donde poder ayudar de verdad a quien tiene interés por su salud, por su cuerpo y por su bienestar integral. No solo vender productos, sino enseñar a comer mejor, a incorporar buenos hábitos, a entender el descanso, la gestión del estrés y el movimiento como pilares fundamentales.

Además, este proyecto tiene un componente muy especial porque es profundamente familiar. Somos un equipo maravilloso y totalmente volcados con nuestros clientes: mi hermana Sarah es médica endocrinóloga, yo soy nutricionista y naturópata, y mi madre fué higienista dental. Las tres compartimos una visión de medicina integrativa y natural, donde lo científico y lo natural no se enfrentan, sino que se complementan.

Más que un negocio, este herbolario es una extensión de nuestra forma de entender la vida y la salud. Y eso se nota en cada asesoramiento y en cada persona que entra por la puerta.

¿Por qué decidiste hacerlo de la mano de La Ventana Natural y no como proyecto independiente?

Decidí hacerlo de la mano de La Ventana Natural porque para mí era fundamental unir vocación con estructura y garantía de calidad. Cuando trabajas en el ámbito de la salud natural, no todo vale. Necesitas confiar plenamente en lo que estás recomendando.

La Ventana Natural cuenta con una gama amplísima de productos de altísima calidad, formulados por un laboratorio español con una trayectoria muy consolidada. Eso me daba algo muy importante: seguridad, trazabilidad y respaldo técnico.

Además, al trabajar directamente con ellos como franquicia, eliminamos muchos intermediarios. Eso nos permite ofrecer productos excelentes a precios muy competitivos y, sobre todo, accesibles. Para mí era clave que la salud natural no fuese un lujo, sino algo al alcance de todos los bolsillos.

También valoro mucho el acompañamiento y la estructura que aporta la franquicia: formación continua, innovación en productos, coherencia en la línea de trabajo… Me permite centrarme en lo más importante, que es el asesoramiento personalizado y el cuidado de nuestros clientes, sabiendo que detrás hay un equipo fuerte respaldando el proyecto.

En definitiva, no fue solo una decisión empresarial, fue una decisión estratégica y coherente con nuestra filosofía: calidad, profesionalidad y accesibilidad.

Además de la tienda, ofrecéis asesoramiento en naturopatía y nutrición, ¿qué importancia tiene para ti ese acompañamiento personalizado?

Para mí el acompañamiento personalizado es absolutamente fundamental. De hecho, es el corazón de nuestro proyecto.

Hoy en día mucha gente llega al herbolario preguntando por productos que ha visto en internet o en redes sociales, pero en realidad no sabe si son adecuados para su caso, cómo tomarlos correctamente o si realmente los necesita. Hay muchísima información… y también muchísimo bulo. Especialmente en temas como la pérdida y el control de peso, donde abundan los “productos milagro” que prometen resultados rápidos pero no resuelven el problema de fondo.

Vemos con frecuencia personas que han hecho dieta tras dieta, que empiezan con motivación, la abandonan, recuperan el peso perdido e incluso ganan más. Eso genera frustración y una relación muy negativa con la comida.

Nosotros no trabajamos con dietas restrictivas. Enseñamos a comer. No tratamos síntomas aislados, tratamos personas. Nos gusta sentarnos, escuchar, entender qué le está pasando a esa persona: sus dolencias, sus objetivos, su estilo de vida, su nivel de estrés, cómo duerme, cómo se mueve… Solo desde esa visión global podemos plantear un plan personalizado y realista.

Creemos en la educación nutricional y en el cambio de hábitos sostenibles. Cuando alguien comprende cómo funciona su cuerpo y empieza a alimentarse mejor, a moverse más y a gestionar su descanso y su estrés, los resultados llegan de forma natural y duradera.

Para nosotros, vivir en salud es posible. No se trata de hacer cosas extremas, sino de volver a lo básico: comer bien, moverse, descansar y disfrutar de la vida. Y acompañar a cada persona en ese proceso es, sin duda, lo más bonito de nuestro trabajo.

 

¿Cómo describirías el perfil de cliente que está entrando ahora mismo en la tienda de Rivas?

El perfil de cliente que está entrando ahora mismo en la tienda de Rivas es muy variado, y eso refleja claramente lo que está ocurriendo en la sociedad.

Tenemos desde personas que vienen porque no pueden dormir bien, viven con ansiedad o niveles altos de estrés, hasta quienes quieren perder peso, mejorar su composición corporal o ganar masa muscular de forma saludable. También atendemos a personas con patologías metabólicas como diabetes, problemas digestivos, desequilibrios hormonales… e incluso familias que buscan apoyo natural para sus hijos con TDAH u otras dificultades.

Lo que tienen en común no es la edad ni el motivo de consulta, sino algo mucho más profundo: la necesidad de sentirse mejor y de encontrar respuestas más personalizadas. Son personas que muchas veces ya han probado soluciones rápidas o generalistas y han entendido que la salud no se resuelve con un producto aislado.

Cada vez vemos más conciencia. Hay personas jóvenes muy interesadas en prevención, en rendimiento físico y mental; adultos preocupados por el estrés crónico y el descanso; y personas mayores que buscan complementar sus tratamientos desde un enfoque integrativo y natural.

En definitiva, no hay un único perfil. Lo que vemos es una sociedad que empieza a cuestionarse sus hábitos y que busca acompañamiento profesional para hacer cambios reales y sostenibles. Y eso es muy esperanzador.

En tu experiencia diaria, ¿qué preocupaciones de salud son las más habituales entre las personas que acuden a consulta?

En nuestra experiencia diaria, una de las preocupaciones que más nos ha sorprendido —por su frecuencia— es la dificultad para dormir. Muchísimas personas llegan agotadas, con insomnio, despertares nocturnos o sensación de no tener un descanso reparador.

Es verdad que influyen los malos hábitos que hemos ido adquiriendo: exceso de pantallas, hiperconectividad, ritmos de vida acelerados, estrés constante… pero lo que muchas personas no saben es que la alimentación juega un papel clave en todo esto.

Una mala alimentación no solo afecta al peso o al sistema digestivo; impacta de forma integral en el organismo. Influye en la regulación hormonal, en los niveles de cortisol, en la producción de melatonina y serotonina, en la estabilidad de la glucosa… y todo eso repercute directamente en el sueño y en el estado de ánimo.

Vemos con frecuencia cómo personas que comen de forma desordenada, con exceso de ultraprocesados, azúcares o déficit de micronutrientes esenciales, presentan más irritabilidad, más ansiedad y más dificultad para descansar. Y cuando empezamos a trabajar la base —ordenar horarios, mejorar la calidad nutricional, apoyar el sistema nervioso— el cambio es muy evidente.

Por eso insistimos tanto en que no tratamos síntomas aislados. Si alguien no duerme bien, no solo pensamos en un producto para el sueño; analizamos su estilo de vida, su alimentación, su nivel de estrés, su salud intestinal. Porque el cuerpo funciona como un todo.

Y cuando la persona entiende esa conexión, empieza a recuperar el equilibrio de una forma mucho más profunda y duradera.

El sector natural ha cambiado mucho en los últimos años, ¿qué diferencias percibes respecto a la demanda actual?

El sector natural ha cambiado muchísimo en los últimos años. Lo más evidente es que hay un interés creciente. La gente está mucho más concienciada, se informa más, quiere entender qué consume y cómo impacta en su salud. Hay una búsqueda real de prevención y de bienestar integral, no solo de tratar enfermedades cuando aparecen.

Eso es muy positivo. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer.

También hemos visto cómo el auge de lo natural ha despertado el interés de grandes industrias. Muchas empresas han incorporado líneas “naturales” más como estrategia de marketing que como un verdadero compromiso con la calidad o la formulación rigurosa. Y eso genera mucha confusión.

Hoy en día encontramos productos con etiquetas muy atractivas, envases cuidados y mensajes potentes, pero cuando analizas la composición, las concentraciones o la calidad de las materias primas, no siempre están a la altura del precio que se paga. Se han inflado mucho algunos precios simplemente por la tendencia del mercado.

Esto provoca algo preocupante: desinformación. El consumidor cree que todo lo que dice “natural” lo es realmente, o que cualquier suplemento sirve para todos. Y no es así. La fitoterapia y la suplementación bien utilizadas son herramientas muy valiosas, pero requieren criterio profesional.

Por eso creemos que ahora más que nunca es importante el asesoramiento. No se trata de vender más, sino de vender mejor. De explicar, de educar y de ofrecer productos con respaldo, calidad real y precios justos.

El crecimiento del sector es una gran oportunidad, pero también una responsabilidad. Y nosotros queremos formar parte de ese crecimiento desde la honestidad y la profesionalidad.

De cara al futuro, ¿cómo te gustaría que evolucionara tu proyecto en Rivas?

De cara al futuro, nos encantaría convertirnos en un verdadero referente de salud natural en Rivas. Pero no tanto por reconocimiento o crecimiento empresarial, sino por impacto real en las personas.

Nuestro mayor deseo es poder cruzarnos por la calle con alguien a quien hemos acompañado en su proceso y verlo sano, con energía, con una sonrisa. Saber que ha mejorado su descanso, que ha regulado su peso de forma saludable, que ha aprendido a comer mejor o que simplemente vive con más bienestar. Ese es nuestro verdadero éxito.

Nos gustaría que el proyecto evolucionara como un espacio cada vez más consolidado de medicina integrativa y educación en salud. Seguir creciendo en formación, en servicios, en talleres, en acompañamiento… y que la tienda sea mucho más que un punto de venta: que sea un lugar donde la gente se sienta escuchada, orientada y apoyada.

Si conseguimos que cada vez más personas entiendan que la salud no es cuestión de milagros sino de hábitos, conciencia y equilibrio, estaremos cumpliendo nuestro propósito.

Nuestro objetivo no es solo vender productos naturales, sino ayudar a crear una comunidad más sana. Y eso, para nosotras, es el futuro ideal.

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