Cebolla y ajo, dos superalimentos que tenemos siempre en casa

Cebolla y ajo, dos superalimentos que tenemos siempre en casa

Desde hace unos años se ha puesto de moda el término “superalimento” y desde ese momento, hemos visto como en las tiendas eco y supermercados han comenzado a llenarse de un montón de alimentos que se venden como alimentos todoterrenos, curalotodo…

La mayoría de estos superalimentos vienen de muy lejos y algunas veces no tenemos avales de procedencia certificados, esto no significa que no sean alimentos medicinales, pero es verdad que hay veces que desplazan a los alimentos autóctonos de cada zona.

Nosotros tenemos dos alimentos medicina por excelencia, son baratos y fáciles de conseguir, os los presento: la cebolla y el ajo.

En el artículo de hoy, quiero descubriros muchas de sus propiedades y usos medicinales.

La cebolla

La cebolla es de la misma familia que el ajo y por ello comparten un montón de principios activos y propiedades medicinales. Su nombre científico es Allium cepa.

De la cebolla usamos su bulbo. Tanto en fitoterapia, como en la cocina, usamos la misma parte y de forma muy parecida.

Es muy rica en aceites esenciales, sobre todo en compuestos sulfurados, como la aliína presente también en el ajo. También contiene un tipo de fructosa, polisacáridos, flavonoides como la quercetina y esteroles. Además es rica en minerales como el sodio, hierro o calcio y vitaminas A, B y C.

Propiedades medicinales de la cebolla:

Aparato digestivo

Estimula la secreción biliar de forma discreta. Esto ayuda a que las digestiones sean mejores.

¡Ojo! A las personas que tengan gastritis se les recomienda que la coman cocida.

Aparato respiratorio:

Tiene un efecto mucolítico suave y pectoral gracias a sus componentes azufrados. De forma tradicional se han elaborado jarabes para aliviar la mucosidad y se ha dejado media cebolla en la mesilla de noche para ayudar a respirar mejor.

Aparato locomotor:

Es diurética y ayuda a eliminar toxinas. Se recomienda tomarla en caldos para ayudar a depurar en caso de reumatismos como artrosis o gota.

Sistema inmune:

Su jugo fresco es antibacteriano, tiene un efecto bastante contrastado contra Escherichia coli, Pseudomona aeruginosa y también en muchas bacterias intestinales.

Al ser rica en quercetina es útil frente a la alergia estacional. La quercetina actúa como antiinflamatoria y antihistamínica.

Sistema circulatorio:

Es tónico cardíaco y vasodilatador. Disminuye la agregación plaquetaria. Se recomienda en arteriosclerosis y en muchos problemas cardiacos.

Otros:

Es hipoglucemiante (ayuda a bajar el azúcar en sangre), como coadyuvante. Se recomienda que las personas que tengan tendencia a la diabetes o estén en diabetes tipo I consuman cebolla cruda de forma diaria.

Algunos profesionales indican que ayuda a nutrir el sistema nervioso ya que es muy rico en vitamina C.

De forma externa:

Se usa contra la caspa y la caída del cabello. Se elaboran champús y tónicos capilares con ella.

En verrugas y durezas de los pies en forma de cataplasma.

Contraindicaciones y efectos secundarios:

No se conocen efectos secundarios, aunque tendría cierta precaución con las personas que tomen medicamentos anticoagulantes.

La cebolla cruda puede provocar dermatitis de contacto.

Jarabe de cebolla

Este jarabe está pensado para aliviar la tos, el dolor de garganta y como mucolítico.

Ingredientes:

  •       3 cebollas.
  •       250 g de azúcar moreno o miel ecológica.
  •       1/2 litro de agua.

Si eres diabético o tienes que controlar tu glucemia, no puedes tomar ni miel ni azúcar, así que prueba con sirope de agave, en menor cantidad, para hacer la receta.

Elaboración:

  1. Trocea las cebollas finamente.
  2. Echa los trozos de cebolla en una olla con el agua y el azúcar moreno. Déjalo hervir durante 20 minutos a fuego lento.
  3. Recuerda mezclar todo con una cuchara de madera de cuando en cuando para que no se queme nada.
  4. Pasados los 20 minutos, apaga el fuego y déjalo reposar durante otros 10 minutos más.
  5. Tritura todo junto y, si quieres, después puedes filtrar con una gasa o bolsa de bebidas vegetales. No tienes que filtrar, a mí me gusta sin filtrar.
  6. Por último, envasa el jarabe en botes de cristal previamente esterilizados.

Para que se conserve varios meses, guárdalo en la nevera.

¿Cuándo nos lo podemos tomar?

Toma una cucharada en cuanto notes las primeras molestias del catarro o de dolor de garganta. Puedes tomar hasta 5 cucharadas al día, pero ten cuidado con el azúcar.

En caso de niños, serían cucharaditas de postre.

El ajo

Su nombre científico es Allium sativum, es un Allium al igual que la cebolla, cebolleta, chalotas y puerro.

Usamos su bulbo, se usa en cocina al igual que en fitoterapia.

El ajo es rico en compuestos azufrados como la aliína  (de ella se obtiene la alicina) entre otros muchos. Estos componentes le dan el olor y el sabor al ajo. También es rico en aceites esenciales, aminoácidos y esteroides. Contiene minerales como selenio y vitaminas como la vitamina C y las vitaminas B (sobre todo vitamina B6), además de flavonoides y compuestos fenólicos.

Propiedades medicinales del ajo:

Sistema circulatorio:

Ayuda a bajar los niveles de colesterol y lípidos en sangre. Se recomienda para disminuir el riesgo de arteriosclerosis.

Disminuye el efecto inflamatorio vascular, cosa muy útil en muchas patologías vasculares.

Es antiagregante plaquetario y tiene efecto anticoagulante. Es hipotensor.

Aparato respiratorio y sistema inmune:

Es un gran antioxidante.

Tiene acción antiviral, sobre todo, en virus como la influenza B, virus herpes simple tipo 1, virus parainfluenza tipo 3, rinovirus humano, etc… Además tiene actividad antibiótica frente a las bacterias Gram + y Gram -, frente a algunos hongos y levaduras. Esta actividad sobre todo es a nivel digestivo, respiratorio y en la piel.

Es tónico del sistema inmune, aumenta los niveles de fagocitos, linfocitos y NK.

Aparato digestivo:

Es estomacal y estimulante de secreciones biliares. A nivel intestinal aumenta el peristaltismo ayudando en la expulsión de los gases.

Además es estimulante de la secreción de la insulina y es antihelmíntico, sobre todo, con los oxiuros.

¿Cómo se usa?

Tanto de forma interna como de forma externa.

Se puede tomar crudo, se recomienda tomar de uno a dos dientes de ajo al día.

Es importante saber que el ajo crudo tiene propiedades más antibióticas y en contrapartida el ajo cocido es más digestivo. Los dos conservan sus propiedades para cuidar de nuestro corazón y como antioxidantes.

Se puede usar su jugo fresco, su oleato, en tintura alcohólica y en jarabe.

Contraindicaciones y efectos secundarios:

A dosis altas puede provocar irritación en el estómago. No se debe usar en caso de acidez de estómago o gastritis.

El ajo es un excelente vasodilatador por lo que es mejor evitar tomar grandes cantidades en situaciones que puedan provocar una hemorragia. Por ejemplo, una semana antes o después de una operación.

También conviene tener cuidado si estamos tomando algún medicamento anticoagulante (que anule o modifique la coagulación sanguínea como Sintrom o Adiro) ya que potenciará su efecto.

Puede interferir con medicación hipoglucemiante.

No deben consumir ajos las personas afectadas de porfiria. Se trata de una enfermedad rara, asociada al mito de los vampiros.

No se debe consumir ajo de forma medicinal (que no sea una dosis alimentaria normal) si estamos embarazadas. El ajo estimula las contracciones uterinas y puede actuar como abortivo. Además puede afectar al ciclo menstrual.

Durante la lactancia, debemos saber que el ajo pasa a través de la leche a nuestros bebés, puede darle un sabor fuerte a la leche y en ocasiones puede provocar al bebé dolor gástrico, náuseas y vómitos. Esto sucede si tomamos el jarabe de ajo, aceite de ajo, tintura de ajo o el preparado con glicerina.

Aceite de ajo, de uso externo

Este oleato de ajo, sirve para tratar la posible infección de oídos, prevenir otitis, prevenir y ayudar a tratar anginas, y dolor de garganta, y ayudar a disminuir las molestias que suelen aparecer durante la gripe o catarro.

Ingredientes:

  • 7 dientes de ajo.
  • 125 ml de aceite de oliva virgen o de girasol.
  • Bote de cristal con gotero, bien limpio y seco.

Elaboración:

  1. En un frasco de cristal añade varios dientes de ajo bien machacados y cúbrelo con aceite de oliva virgen o de girasol. Cierra la tapa y déjalo al sol.
  2. Déjalo macerar varios días, incluso, puedes dejarlo 15 días. Recuerda que debes agitar el envase todos los días.
  3. Pasado este tiempo, filtra bien y guarda el aceite macerado en un bote de cristal con un gotero o cuentagotas.

Dosis:

La dosis dependerá de si tenemos otitis, dolor de oídos, catarro, etc… Puedes usarlo varias veces al día. Lo normal son dos o tres veces si estamos en fase aguda.

Lo ideal es usarlo de manera preventiva o en cuanto sintamos los primeros síntomas, de esta forma será super eficaz.

¿Cómo debemos usarlo?

Calienta el aceite hasta que esté tibio (37º máximo), nunca caliente, y echa 2 o 3 gotas del preparado alrededor del oído y lo distribuyes suavemente con un algodón limpio. Si lo preferimos también podemos mojar un algodón con el preparado y ponerlo en la zona afectada.

Si lo va a usar un niño, empapamos un algodón con un poco de aceite (esto dependerá de la edad del pequeño) y se lo pondremos con cuidado cerca del oído, o mejor, aplicamos el aceite mediante un suave masaje alrededor del oído.

Si el niño es un bebé, solo le daremos un masaje con aceite alrededor del oído.

Por Tv Bio
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