Lo que está pasando en el canal especializado, y muchas marcas aún no están viendo (Febrero 2026)

Lo que está pasando en el canal especializado, y muchas marcas aún no están viendo (Febrero 2026)

Durante febrero, desde Tv Bio hemos organizado más de 30 reuniones uno a uno entre marcas y tiendas especializadas del canal ecológico en España, y estos son los patrones que más se repiten.

Son:

  • Reuniones reales.
  • Conversaciones sin guión.
  • Preguntas directas.
  • Objeciones autéticas.

Y cuando analizas más de 30 conversaciones seguidas, empiezan a aparecer patrones.

  • No opiniones aisladas.
  • No percepciones.
  • Patrones.

Esto es lo que estamos viendo.

1️⃣ Las tiendas buscan marcas que ayuden a reducir riesgo.

En la mayoría de las reuniones, las primeras preguntas no fueron sobre el storytelling, ni sobre el origen del ingrediente.

Fueron sobre:

  • Pedido mínimo
  • Margen
  • Caducidad
  • Reposición

El mensaje es claro:

La prioridad no es incorporar novedades.
Es reducir riesgo financiero.

El canal especializado es prudente.
Ha aprendido.
Y ahora decide diferente.

2️⃣ La rotación importa más que la calidad percibida

Frases repetidas este mes:

“Si no rota, es un problema.”

“Nos han quedado productos parados.”

“Hemos aprendido a ir con pies de plomo.”

Un producto excelente que no rota es un coste.
Un producto bueno que rota es tranquilidad.

Y hoy, la tranquilidad pesa más.

3️⃣ La experiencia física sigue siendo la ventaja competitiva

Especialmente en:

  • Cosmética
  • Suplementación
  • Productos sensoriales

Las tiendas repiten:

“Sin tester no lo vendo.”

“Tiene que oler.”

“Tiene que probarse.”

El retail bio físico no compite en precio.
Compite en experiencia.

Y las marcas que no facilitan esa experiencia lo tienen más difícil.

4️⃣ La complejidad frena decisiones

Cuando una propuesta implica:

Demasiadas referencias

Formación técnica compleja

Protocolos largos

Explicaciones extensas

La tienda se bloquea.

No por falta de interés.
Sino por falta de tiempo.

La simplicidad está ganando terreno.

Lo que esto significa

El canal especializado ecológico está evolucionando.

  • Está más profesional.
  • Más selectivo.
  • Más orientado a rotación que a discurso.

Este artículo es solo un extracto.

El Informe Completo del Observatorio TVBio – Febrero 2026 incluye:

  • Métricas agregadas del comportamiento de compra
  • Ranking de objeciones más repetidas
  • Patrones por categoría
  • Recomendaciones estratégicas concretas
  • Señales de evolución del canal

Disponible exclusivamente para marcas que forman parte del ecosistema Tv Bio.

👉 Si quieres formar parte del canal, ser elegible para reuniones, y acceder a esta inteligencia de mercado, abrimos nuevas plazas en marzo.  Para más información, escríbenos al email y agendamos una reunión:

contacto@tvbio.es

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Redescubre con Real Earth Stories el Aceite de Ricino, el truco multiusos que utilizaban nuestras abuelas

Redescubre con Real Earth Stories el Aceite de Ricino, el truco multiusos que utilizaban nuestras abuelas

Sirve para estimular el crecimiento y la fuerza del cabello, cejas, pestañas y barba, previene la caída y las canas, fortalece las uñas y reduce y elimina las estrías

En tiempos faraónicos ya se utilizaba el aceite extraído del ricinus comunis (ricino o castor) con fines medicinales, aunque también cosméticos. Nuestras abuelas lo empleaban para casi todo, pero en la actualidad está un tanto en desuso. Un error pues sus beneficios son tan vigentes ahora como hace miles de años.

Para ayudarnos a redescubrir sus múltiples propiedades REAL EARTH STORIES cuenta con ‘Castor’. Un aceite de ricino 100% puro prensado y conservado en frío sin siliconas, perfumes ni ingredientes añadidos. Se trata de un producto orgánico y vegano que cuenta con certificación ecólogica bio.inspecta. Obviamente es alto en ácido ricinoleico. Además, contiene ácidos oleico y linolénico como el omega 9 y 6 y es rico en minerales y vitamina E. Está envasado en un frasco de vidrio ámbar para protegerlo de sol, que es reutilizable y sostenible.

¿Para qué sirve el aceite de ricino en cosmética?

Se usa para estimular el crecimiento, la densidad y el brillo del cabello, cejas, pestañas y barba.

Trata eficazmente las puntas abiertas y mejora el aspecto del pelo seco y dañado.

Un hábito muy extendido es su uso en tratamientos anticaída y anticanas.

Hidrata y fortalece las uñas quebradizas.

Sus propiedades regeneradoras y antiinflamatorias ayudan a reducir y eliminar las estrías en embarazo, postparto y lactancia.

Su textura densa y composición natural lo sitúan como el mejor emoliente natural

¿Cómo utilizarlo?

Al tratarse de un aceite realmente muy denso se requiere poca cantidad:

En cabello: Mezclar una parte de aceite de ricino con dos de aceite de argán. Aplicarlo en todo el cabello (desde la raíz hasta la punta). Dejar actuar una hora antes de lavar el pelo. Repetir semanalmente.

En cejas, pestañas y barba: Se puede usar un aplicador o una gota sobre los dedos y masajear el área suavemente durante un minuto. Dejar secar y repetir diariamente. En ambos casos sólo se necesita una gota de aceite.

En uñas: Aplicar una pequeña gota de aceite de ricino sobre las uñas a diario, antes de acostarse para conseguir uñas resistentes y para ablandar el contorno de las cutículas.

En estrías: Aplicar una pequeña cantidad y masajear en círculos durante unos minutos. Idealmente dos veces al día.

Aceite Castor de Real Earth Stories tiene un formato de 100 mililitros y un precio de 15,80 euros. Se puede comprar en su web https://realearthstories.es/tienda/aceite-de-ricino/ y en Amazon.

Sobre Real Earth Stories

Su creadora, Tina Godhwani nació y creció en Torremolinos (Málaga), pero en su casa siempre se siguieron las tradiciones de India. Y es que sus padres, que emigraron a España en la década de los setenta, provenían de Pune y Jaipur. Ella, como muchos hijos de inmigrantes, al principio rechazó esos conocimientos tradicionales, pero cuando su segunda hija desarrolló dermatitis atópica, descubrió que esos remedios funcionaban. Para ampliar sus conocimientos Tina Godhwani se fue a India a estudiar Ayurvedic Cosmetology & Herbology con los médicos ayurvédicos Dr. Akhilesh Varrier y el Dr. Irfan Polian, quienes desde entonces han supervisado las formulaciones de los productos de la marca.

En 2021 decidió crear Real Earth Stories con la misión de compartir la sabiduría ancestral avalada por el tiempo de la medicina Ayurveda y de traer ingredientes puros y auténticos para acercar la tradición india de una forma sencilla, accesible y real. El resultado es una cosmética 100% vegetal, vegana y ecológica certificada que cuenta con productos de coloración y tratamiento eficaces que respetan el equilibrio del organismo. Todos los productos son veganos y están certificados como ecológicos según BioVidasana por Bioinspecta. 

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Sembrao: «nuestro hummus no lleva conservantes, acidulantes ni aditivos»

Sembrao: «nuestro hummus no lleva conservantes, acidulantes ni aditivos»

En Cuenca de Campos, un pequeño pueblo de apenas 300 habitantes en plena Tierra de Campos, hay historias que hablan de relevo generacional y de volver a dar valor a la tierra. Sembrao nace hace unos tres años, impulsada por Diego y Camila, con el objetivo de transformar los cultivos familiares en productos ecológicos elaborados por ellos mismos. Desde garbanzos hasta cremas de frutos secos, el proyecto representa una nueva forma de entender la agricultura: más cercana, más consciente y conectada con el origen.

Sembrao nace a partir de una historia familiar ligada a la agricultura, ¿qué significó para vosotros dar el paso de crear vuestra propia marca?

Crear Sembrao fue darle continuidad al legado agrícola familiar, transformando nuestra pasión por la tierra y por la comida saludable y natural en productos ecológicos y artesanales que cuidan al consumidor y al medio ambiente.

Estáis en un pueblo de solo 300 habitantes, ¿cómo influye ese entorno en vuestra forma de trabajar y en el proyecto?

Desafiante y maravilloso a la vez. Crear Sembrao en un pueblo de solo 300 habitantes, en plena España vaciada, conlleva retos y problemáticas añadidas, desde la logística hasta la falta de recursos locales. Pero quisimos asumirlos para convertir nuestro proyecto en un motor de desarrollo económico y social en la zona, apoyando la comunidad, la agricultura sostenible y la vida rural. Además vivir entre cernícalos es muy bonito.

Habéis apostado por transformar vuestra propia materia prima, ¿por qué era importante cerrar el círculo desde el cultivo hasta el producto final?

Desde el principio teníamos claro que los cimientos de Sembrao debían basarse en la economía circular. Es fundamental cerrar el círculo desde el cultivo hasta el producto final porque nos permite garantizar la calidad de todo lo que ofrecemos. Cuidar cada detalle, garantizar que todo sea 100 % natural y ecológico, y transmitir la pasión por la tierra que siempre ha formado parte de nuestra historia familiar.


El hummus se ha convertido en una de vuestras últimas novedades, ¿qué hace especial vuestro producto frente a otras opciones del mercado?

Mucha gente nos dice al probarlo: ‘Wow, no sabe como el que suelo comprar’, y justamente ahí está la diferencia. Nuestro hummus no lleva conservantes, acidulantes ni aditivos. Está elaborado de forma artesanal con ingredientes 100 % ecológicos, de proximidad y de máxima calidad. Eso es lo que le da un sabor mucho más auténtico y natural. Además no utilizamos aceites refinados o acidulantes para abaratar costes; solo aceite de oliva virgen extra extremeño, limones de Valencia y por supuesto los garbanzos de nuestros cultivos en Tierra de Campos. Y esa calidad se nota en el producto final.

Entrar en un sector con marcas muy consolidadas no es fácil, ¿cuál está siendo el mayor reto a la hora de abrir mercado?

Entrar en un sector con marcas muy consolidadas no es fácil, sobre todo cuando hablamos de distribución. Para nosotros es importante que nuestros productos lleguen manteniendo la máxima calidad y a un precio justo. Así que nos centramos en hacerlos artesanales, ecológicos y sostenibles. De forma que el consumidor valore realmente lo que está comprando.

Trabajáis tanto con cliente final como con profesionales, ¿qué habéis aprendido de esta doble vía de comercialización?

Trabajar tanto con clientes finales como con profesionales nos ha enseñado a adaptarnos a las distintas necesidades del mercado sin perder nuestra filosofía. Hay consumidores que son fieles a la marca, que nos animan y motivan, y que verdaderamente sentimos como parte de la familia. Al mismo tiempo, trabajar con profesionales nos permite llegar a rincones donde nosotros solos no podríamos, siempre manteniendo nuestra filosofía artesanal, ecológica y sostenible.

Mirando al futuro, ¿qué papel crees que jugará el garbanzo en el desarrollo de nuevos productos dentro de Sembrao?

El garbanzo es sin duda el alimento del futuro y jugará un papel fundamental en nuestra alimentación. En la industria alimentaria hay algo que podríamos llamar el ‘síndrome del superalimento’, que casi siempre apunta a ingredientes exóticos y lejanos… ¿y si miramos un poco hacia casa? El garbanzo lo tiene todo: es nutritivo, versátil, sostenible y una fuente increíble de proteína vegetal. No podemos hacer spoiler, pero vamos a revolucionar el concepto del garbanzo tal y como lo conocíamos, con productos innovadores que mantengan nuestra filosofía de calidad y sabor auténtico.

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Dehesia amplía su gama de cosmética ecológica con el lanzamiento de Bálsamo Maravilla

Dehesia Cosmética Ecológica

Dehesia amplía su gama de cosmética ecológica con el lanzamiento de Bálsamo Maravilla

La marca de cosmética ecológica Dehesia presenta Bálsamo Maravilla, su nueva propuesta dentro del cuidado natural de la piel. Se trata de un tratamiento multifunción formulado a partir de plantas medicinales y aceites vegetales seleccionados por su capacidad para calmar, nutrir y proteger la piel de forma eficaz y respetuosa.

Con una composición 100 % vegana y certificada BIO, el Bálsamo Maravilla combina activos botánicos tradicionalmente utilizados en cosmética natural. Entre ellos destacan la caléndula y el hipérico, reconocidos por sus propiedades calmantes y regeneradoras, junto a una cuidada selección de aceites vegetales como onagra, rosa canina, karité y oliva, que aportan nutrición y protección cutánea.

La fórmula se completa con aceites esenciales de lavanda y árbol del té, que aportan una suave acción antiséptica y aromática. El resultado es un bálsamo de textura fundente, fácil de aplicar y bien tolerado incluso por pieles sensibles.

Gracias a su versatilidad, el Bálsamo Maravilla está indicado para el cuidado de piel seca o agrietada, picores, eccemas, pequeñas irritaciones, rozaduras, picaduras de insectos o quemaduras leves. Un producto pensado tanto para el uso diario como para formar parte de un botiquín natural, ampliando la gama de Dehesia con una fórmula eficaz, consciente y alineada con los principios de la cosmética ecológica.

Con este lanzamiento, Dehesia refuerza su compromiso con una cosmética basada en ingredientes de origen natural, procesos respetuosos y fórmulas que cuidan la piel sin renunciar a la eficacia.

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Essencials: «Tras la crisis de 2008, con todo patas arriba, las dos cuñadas, decidimos crear nuestro propio camino»

Essencials: «Tras la crisis de 2008, con todo patas arriba, las dos cuñadas, decidimos crear nuestro propio camino»

En Valencia hay espacios que van más allá de la venta de productos y se convierten en auténticos lugares de transformación personal. Essencials Cosmética Natural nació en 2012 como el proyecto de dos socias unidas por su pasión por la cosmética bio y las terapias naturales. Lo que empezó como una pequeña tienda se transformó en 2015 en un espacio más amplio, donde conviven asesoramiento profesional, tratamientos estéticos naturales y una atmósfera pensada para el relax. Essencials es hoy un punto de referencia para quienes buscan cuidarse desde una mirada más consciente y respetuosa con la piel y la salud.

Essencials nació en 2012 como un proyecto muy personal, ¿qué os impulsó a dar el paso y abrir vuestra propia tienda en Valencia?

Tras la crisis de 2008, con todo patas arriba, las dos cuñadas, decidimos crear nuestro propio camino y un autoempleo que nos permitiera también conciliar la vida familiar. Abrir la tienda en Valencia fue la forma de unir lo que nos apasiona con lo que queríamos ofrecer: cosmética natural de calidad y un espacio donde la gente se sintiera tranquila, acompañada y escuchada.

Para nosotras no era solo un trabajo, era construir algo con sentido, donde cada día pudiéramos compartir lo que nos gusta y ayudar a que las personas cuiden su piel de manera consciente.

Muchas personas llegan a la cosmética natural después de problemas en la piel, ¿cómo viviste tú ese descubrimiento en primera persona?

Mi descubrimiento de la cosmética natural fue muy personal. Tenía un hijo con piel atópica severa y yo misma tengo una piel sensible y reactiva, cansada de probar cremas de farmacia, de supermercado, marcas conocidas… incluso fórmulas magistrales.

Cuando empecé a usar productos realmente naturales, fue como abrir una ventana a otro mundo: mi piel, y la de mi hijo, dejaron de picar, empezaron a estar calmadas y a sentirse bien. Esa sensación de alivio y de confianza fue un antes y un después.

Ahí entendí de verdad que la cosmética natural no es solo una tendencia: puede cambiar la piel sin dañarla, y además nos enseña a escucharla y cuidarla de manera consciente.

Defendéis que la cosmética natural puede cambiar la piel sin perjudicar la salud, ¿qué diferencias notas respecto a la cosmética convencional?

Los ingredientes son mucho más afines, la piel los reconoce mejor. No llevan siliconas que solo recubren y dan una sensación momentánea, ni fragancias sintéticas que pueden sensibilizar, ni espumantes agresivos que arrasan con todo. La piel respira, se equilibra y, poco a poco, cambia de verdad.

Además, ya no es cierto que lo natural sea caro. Hay productos con una calidad-precio estupenda, totalmente comparables a muchas marcas convencionales, pero con formulaciones mucho más limpias.

Y algo que nos encanta explicar es esto: imagina un champú que en lugar de llevar agua como ingrediente principal, está formulado con un hidrolato. Eso significa que desde el primer ingrediente ya estás aportando activos. No es solo lo que quitamos, es lo que sumamos. Y eso, al final, la piel lo nota.

En 2015 ampliáis el proyecto y creáis el Espacio Essencials, ¿qué os llevó a integrar también terapias naturales y tratamientos en cabina?

Cuando creamos Essencials teníamos claro desde el principio que queríamos ofrecer algo completo: no solo una tienda física y online, sino también un espacio donde cuidar la piel con tratamientos en cabina. En 2015, al mudarnos a un local más grande, vimos la oportunidad perfecta para hacerlo realidad. Queríamos que la experiencia fuera integral: que la gente pudiera encontrar productos naturales de calidad y, al mismo tiempo, disfrutar de tratamientos personalizados que realmente funcionen.

Y si juntas productos excelentes con las manos de Esther el resultado es prácticamente infalible. Para nosotras no se trata solo de vender cosmética natural, sino de ofrecer un cuidado completo, eficaz y con cariño.
Queríamos que fuera un lugar donde la piel y el bienestar vayan de la mano

¿Cómo describirías la experiencia que vive una persona cuando entra en vuestro espacio por primera vez?

Lo primero que suele pasar es que la persona entra, y dice: “¡Qué bien huele aquí!”. Y eso nos encanta, porque no usamos ambientadores artificiales. Es el aroma natural de los jabones, de los inciensos… Todo lo que hay en el espacio forma parte de la experiencia.

Desde el primer momento intentamos que se sientan acompañadas, no abrumadas. Escuchamos, preguntamos y observamos. Y a partir de ahí damos pequeños consejos, tips muy prácticos, detalles que parecen sencillos pero que marcan una gran diferencia en la piel.

No es solo venir a comprar un producto. Es entender qué necesita tu piel en este momento y salir con la sensación de que alguien te ha dedicado tiempo de verdad.

Queremos que cuando salgan, no solo se lleven una crema… sino una experiencia.

 

Trabajáis con marcas certificadas y muy seleccionadas, ¿qué criterios seguís para decidir qué productos formar parte de Essencials?

Después de tantos años en el sector hemos aprendido algo muy importante: no todo lo que pone “bio” o “natural” lo es realmente. Hay mucho greenwashing y mucha etiqueta bonita… pero poca coherencia detrás. Por eso en Essencials miramos todo con lupa.

Analizamos los ingredientes, revisamos las certificaciones, estudiamos la filosofía de la marca y cómo formula. No solo nos fijamos en lo que promete, sino en lo que realmente hay dentro del envase.

También valoramos otros aspectos muy importantes como el origen de los ingredientes, la ética de la marca, la relación calidad-precio, la coherencia en sus canales de venta… Porque para nosotras no es solo vender un producto, es respaldarlo con confianza.

Si una marca entra en Essencials es porque creemos en ella y la usaríamos en nuestra propia piel. Y eso, para nosotras es el filtro más exigente de todos.

¿Qué tipo de consumidor está buscando hoy cosmética natural y terapias en Valencia?

El perfil es muy variado, pero hay algo en común: son personas que quieren cuidarse de forma más consciente.

Viene mucha gente con problemas de piel —rosácea, dermatitis, pieles sensibles— que ya ha probado de todo y busca algo más respetuoso. También personas con un estilo de vida saludable, que cuidan su alimentación y hacen deporte, y que entienden que lo que se ponen en la piel también importa.

Tenemos clientela vegana, personas muy informadas que leen etiquetas… y también gente que simplemente ha descubierto que existe una alternativa a la cosmética convencional y quiere probar algo diferente.

Y en cuanto a los tratamientos en cabina, ahí la búsqueda es todavía más clara. Somos facialistas y nuestra clientela busca manos, contacto, presencia. Buscan sentir el producto, la sensorialidad, el ritual. Pero sobre todo buscan parar. Desconectar en un entorno tranquilo y sereno donde, además de mejorar la piel, se relajen de verdad. Al final no vienen solo a hacerse un tratamiento, vienen a cuidarse de verdad.

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Menjunje: «Más que abrir una tienda, queríamos crear un espacio donde la gente se sintiera cómoda descubriendo productos nuevos»

Menjunje: «Más que abrir una tienda, queríamos crear un espacio donde la gente se sintiera cómoda descubriendo productos nuevos»

En Barcelona, los pequeños comercios especializados siguen encontrando su espacio cuando hay coherencia y escucha activa al cliente. Menjunje es el proyecto de Nicolás y Varinea, una tienda de alimentación 100% vegana que combina producto ecológico y convencional bajo un mismo criterio: calidad y precio justo. Con una apuesta clara por la venta a granel y la reducción de envases, en poco más de un año han construido una propuesta muy alineada con el consumidor urbano actual.

Menjunje abrió sus puertas hace poco más de un año, ¿qué os llevó a dar el paso de montar vuestra propia tienda en Barcelona?

Menjunje nace de algo muy sencillo: queríamos poder comprar como pensamos. Nos costaba encontrar un espacio donde todo estuviera alineado —salud, sostenibilidad y veganismo— sin tener que estar revisándolo todo con lupa o renunciar a la calidad.

Siempre hemos sido muy conscientes de cómo la alimentación impacta en nuestra salud, pero también en el planeta y en los animales. Y llegó un momento en el que nos dijimos: en vez de esperar a que exista esa tienda ideal… ¿por qué no crearla nosotros?

Barcelona nos parecía el lugar perfecto. Es una ciudad viva, con cada vez más personas interesadas en el consumo responsable y en reducir residuos. Veíamos que había ganas de comprar a granel, de apostar por una alimentación vegetal, pero no siempre se encontraba una propuesta clara y a precio justo.

Así que dimos el paso desde la convicción, pero también desde la ilusión. Más que abrir una tienda, queríamos crear un espacio cercano, donde la gente se sintiera cómoda preguntando, descubriendo productos nuevos y entendiendo que comer de forma saludable y sostenible no tiene por qué ser complicado ni elitista. Menjunje es, al final, nuestra manera de aportar algo positivo y tangible al día a día del barrio.

 

Desde el inicio apostasteis por una oferta 100% vegana, ¿por qué decidisteis centraros exclusivamente en este tipo de alimentación?

Para nosotros no fue tanto una decisión estratégica como una consecuencia natural de nuestra manera de entender la alimentación y la vida. Si hablábamos de salud y sostenibilidad, lo más lógico era apostar por una propuesta 100% vegetal.

Llevamos 7 años siendo veganos y estamos convencidos de que una alimentación vegetal, bien planteada, es una de las maneras más directas de reducir el impacto ambiental y vivir con mayor respeto hacia los demás animales y el planeta.

Y hay algo que para nosotros es fundamental: no lo planteamos desde la imposición, sino desde la inspiración. Mucha gente que no es vegana compra en Menjunje porque descubre productos interesantes, sabrosos y accesibles. Nuestro objetivo no es señalar a nadie, sino demostrar que otra forma de alimentarse es posible, disfrutable y fácil de integrar en el día a día.

Habéis ido adaptando el surtido a lo que os piden los clientes, ¿cómo es ese diálogo diario con las personas que entran en la tienda?

El diálogo con nuestros clientes es constante y muy natural. Al ser una tienda pequeña y de barrio, el trato es muy cercano: la gente pregunta, propone, comparte recetas, nos cuenta qué le gustaría encontrar o qué producto le cuesta conseguir.

Tenemos una base muy definida —salud, sostenibilidad y 100% vegetal—, pero dentro de ese marco escuchamos muchísimo. Si varias personas nos piden un producto concreto, buscamos proveedores, revisamos la composición y valoramos si encaja con nuestros criterios. Muchos de los productos que tenemos han nacido así, de conversaciones informales en el mostrador.

También aprendemos mucho de las inquietudes que surgen en el día a día. Hay quien quiere mejorar su alimentación, quien busca alternativas a ciertos productos o quien está empezando a explorar el veganismo. Ese intercambio nos ayuda a entender mejor qué necesita el barrio y cómo podemos hacerlo más fácil. Esa escucha constante es lo que hace que el proyecto siga evolucionando de forma natural y conectada con las personas que confían en nosotros.

En vuestra propuesta conviven productos ecológicos y convencionales, ¿cómo tomáis la decisión de incorporar uno u otro?

Para nosotros la etiqueta “eco” es importante, pero no es el único criterio.

Lo primero que valoramos siempre es la calidad del producto, su origen y su composición, y que esté alineado con nuestra forma de entender la alimentación.

Si podemos elegir ecológico y encaja en precio y calidad, lo priorizamos. Creemos en la agricultura ecológica y en su impacto positivo en el suelo, la biodiversidad y la salud. Pero también somos conscientes de que no todo el mundo puede o quiere pagar cualquier precio. Por eso, en algunos casos incorporamos productos convencionales que cumplen con nuestros estándares de calidad y transparencia, y que nos permiten mantener precios más accesibles.

Intentamos encontrar ese equilibrio entre compromiso y accesibilidad. Para nosotros, el consumo consciente no debería ser algo elitista.

Preferimos ofrecer una opción convencional bien seleccionada y explicar claramente por qué la trabajamos, antes que limitarnos a una etiqueta sin tener en cuenta la realidad de las personas.

 

El granel es protagonista en Menjunje, ¿qué papel juega la sostenibilidad en vuestra forma de entender el comercio?

El granel es una parte muy visible de lo que hacemos, pero para nosotros la sostenibilidad va mucho más allá. No es una tendencia ni una estrategia de marketing; es el punto de partida del proyecto.

Apostamos por el granel porque reduce envases innecesarios, permite comprar solo la cantidad que cada persona necesita y ayuda a evitar el desperdicio alimentario. Nos encanta cuando alguien viene con sus propios tarros o bolsas reutilizables: son pequeños gestos que, sumados, tienen un impacto real.

Pero la sostenibilidad también está en cómo elegimos a nuestros proveedores, en priorizar productos de proximidad cuando es posible, en utilizar envases biodegradables y en revisar constantemente nuestras decisiones para seguir mejorando.

Entendemos el comercio como una herramienta de cambio cotidiano. No podemos transformar todo el sistema desde una tienda de barrio, pero sí podemos demostrar, con hechos, que otra forma de vender y consumir es posible: más responsable, más consciente y más humana.

Solo trabajáis alimentación, ¿qué ventajas tiene para vosotros especializaros y no diversificar hacia otras categorías?

Estar especializados en alimentación es, para nosotros, una forma de mantener el foco y hacer las cosas bien, sin diversificar en exceso. Nos permite ser más rigurosos en la selección, cuidar la calidad y asegurarnos de que todo encaje con nuestra manera de entender el proyecto.

Preferimos consolidar bien la base antes que crecer sin un criterio claro. Aun así, el proyecto está vivo y, a futuro, nos gustaría incorporar poco a poco otras categorías como higiene, limpieza o cosmética, siempre que cumplan con los mismos estándares de calidad, transparencia y respeto por el entorno.

Acabáis de estrenar la página web, ¿qué esperáis que aporte esta nueva etapa al crecimiento de la tienda?

La web es un paso natural en la evolución del proyecto. Queremos que sea una extensión de la tienda física: un espacio donde la gente pueda conocernos mejor, entender nuestra filosofía y acceder a nuestros productos de una forma más cómoda.

Esperamos que nos ayude a llegar a más personas, especialmente a quienes comparten nuestra manera de entender la alimentación pero todavía no nos conocen o no pueden acercarse fácilmente a la tienda.

También es una forma de seguir creciendo sin perder la esencia y de ampliar la comunidad que apuesta por una alimentación más consciente y sostenible. Porque, al final, de eso va Menjunje: de hacer fácil lo que creemos necesario.

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La Ventana Natural Rivas: «para mí era clave que la salud natural no fuese un lujo, sino algo al alcance de todos los bolsillos»

La Ventana Natural Rivas: «para mí era clave que la salud natural no fuese un lujo, sino algo al alcance de todos los bolsillos»

En Rivas, el interés por el cuidado natural y la salud integrativa sigue creciendo, y cada vez son más los espacios que combinan producto y acompañamiento profesional. Elena abrió hace unos meses una franquicia de La Ventana Natural, apostando por un modelo que une herbolario y consulta especializada. En su establecimiento no solo se encuentran complementos, cosmética ecológica alimentación bio, sino también un servicio cercano de asesoría en naturopatía y nutrición.

Abriste la franquicia hace apenas unos meses, ¿qué te llevó a emprender en el sector del herbolario en este momento de tu vida?

Abrir el herbolario ha sido, en realidad, algo muy natural para mí. En mi familia siempre hemos vivido con una profunda pasión por todo lo que tiene que ver con la salud y con lo natural. Hemos crecido entendiendo que la naturaleza nos ofrece todo lo que necesitamos para tener una vida plena y saludable, pero también viendo cómo, con el tiempo, hemos ido modificando y procesando los productos naturales hasta volverlos inertes, despojándolos de su esencia y de su vitalidad.

Creo firmemente que muchas de las dolencias que vemos hoy en día tienen que ver con esa desconexión. Vivimos en una sociedad sobrealimentada, pero mal nutrida; cada vez más sedentaria; dormimos peor; estamos sometidos a niveles constantes de estrés. Y todo eso pasa factura. Vemos más enfermedad, más inflamación, más desequilibrios… y eso me removía por dentro.

Al mismo tiempo, gracias a Dios, también estamos viviendo un despertar. Hay una conciencia social creciente hacia lo natural, hacia lo saludable, hacia volver a lo básico. Y ahí es donde sentí que este era el momento de emprender.

Abrí el herbolario con una idea muy clara: crear un espacio donde poder ayudar de verdad a quien tiene interés por su salud, por su cuerpo y por su bienestar integral. No solo vender productos, sino enseñar a comer mejor, a incorporar buenos hábitos, a entender el descanso, la gestión del estrés y el movimiento como pilares fundamentales.

Además, este proyecto tiene un componente muy especial porque es profundamente familiar. Somos un equipo maravilloso y totalmente volcados con nuestros clientes: mi hermana Sarah es médica endocrinóloga, yo soy nutricionista y naturópata, y mi madre fué higienista dental. Las tres compartimos una visión de medicina integrativa y natural, donde lo científico y lo natural no se enfrentan, sino que se complementan.

Más que un negocio, este herbolario es una extensión de nuestra forma de entender la vida y la salud. Y eso se nota en cada asesoramiento y en cada persona que entra por la puerta.

¿Por qué decidiste hacerlo de la mano de La Ventana Natural y no como proyecto independiente?

Decidí hacerlo de la mano de La Ventana Natural porque para mí era fundamental unir vocación con estructura y garantía de calidad. Cuando trabajas en el ámbito de la salud natural, no todo vale. Necesitas confiar plenamente en lo que estás recomendando.

La Ventana Natural cuenta con una gama amplísima de productos de altísima calidad, formulados por un laboratorio español con una trayectoria muy consolidada. Eso me daba algo muy importante: seguridad, trazabilidad y respaldo técnico.

Además, al trabajar directamente con ellos como franquicia, eliminamos muchos intermediarios. Eso nos permite ofrecer productos excelentes a precios muy competitivos y, sobre todo, accesibles. Para mí era clave que la salud natural no fuese un lujo, sino algo al alcance de todos los bolsillos.

También valoro mucho el acompañamiento y la estructura que aporta la franquicia: formación continua, innovación en productos, coherencia en la línea de trabajo… Me permite centrarme en lo más importante, que es el asesoramiento personalizado y el cuidado de nuestros clientes, sabiendo que detrás hay un equipo fuerte respaldando el proyecto.

En definitiva, no fue solo una decisión empresarial, fue una decisión estratégica y coherente con nuestra filosofía: calidad, profesionalidad y accesibilidad.

Además de la tienda, ofrecéis asesoramiento en naturopatía y nutrición, ¿qué importancia tiene para ti ese acompañamiento personalizado?

Para mí el acompañamiento personalizado es absolutamente fundamental. De hecho, es el corazón de nuestro proyecto.

Hoy en día mucha gente llega al herbolario preguntando por productos que ha visto en internet o en redes sociales, pero en realidad no sabe si son adecuados para su caso, cómo tomarlos correctamente o si realmente los necesita. Hay muchísima información… y también muchísimo bulo. Especialmente en temas como la pérdida y el control de peso, donde abundan los “productos milagro” que prometen resultados rápidos pero no resuelven el problema de fondo.

Vemos con frecuencia personas que han hecho dieta tras dieta, que empiezan con motivación, la abandonan, recuperan el peso perdido e incluso ganan más. Eso genera frustración y una relación muy negativa con la comida.

Nosotros no trabajamos con dietas restrictivas. Enseñamos a comer. No tratamos síntomas aislados, tratamos personas. Nos gusta sentarnos, escuchar, entender qué le está pasando a esa persona: sus dolencias, sus objetivos, su estilo de vida, su nivel de estrés, cómo duerme, cómo se mueve… Solo desde esa visión global podemos plantear un plan personalizado y realista.

Creemos en la educación nutricional y en el cambio de hábitos sostenibles. Cuando alguien comprende cómo funciona su cuerpo y empieza a alimentarse mejor, a moverse más y a gestionar su descanso y su estrés, los resultados llegan de forma natural y duradera.

Para nosotros, vivir en salud es posible. No se trata de hacer cosas extremas, sino de volver a lo básico: comer bien, moverse, descansar y disfrutar de la vida. Y acompañar a cada persona en ese proceso es, sin duda, lo más bonito de nuestro trabajo.

 

¿Cómo describirías el perfil de cliente que está entrando ahora mismo en la tienda de Rivas?

El perfil de cliente que está entrando ahora mismo en la tienda de Rivas es muy variado, y eso refleja claramente lo que está ocurriendo en la sociedad.

Tenemos desde personas que vienen porque no pueden dormir bien, viven con ansiedad o niveles altos de estrés, hasta quienes quieren perder peso, mejorar su composición corporal o ganar masa muscular de forma saludable. También atendemos a personas con patologías metabólicas como diabetes, problemas digestivos, desequilibrios hormonales… e incluso familias que buscan apoyo natural para sus hijos con TDAH u otras dificultades.

Lo que tienen en común no es la edad ni el motivo de consulta, sino algo mucho más profundo: la necesidad de sentirse mejor y de encontrar respuestas más personalizadas. Son personas que muchas veces ya han probado soluciones rápidas o generalistas y han entendido que la salud no se resuelve con un producto aislado.

Cada vez vemos más conciencia. Hay personas jóvenes muy interesadas en prevención, en rendimiento físico y mental; adultos preocupados por el estrés crónico y el descanso; y personas mayores que buscan complementar sus tratamientos desde un enfoque integrativo y natural.

En definitiva, no hay un único perfil. Lo que vemos es una sociedad que empieza a cuestionarse sus hábitos y que busca acompañamiento profesional para hacer cambios reales y sostenibles. Y eso es muy esperanzador.

En tu experiencia diaria, ¿qué preocupaciones de salud son las más habituales entre las personas que acuden a consulta?

En nuestra experiencia diaria, una de las preocupaciones que más nos ha sorprendido —por su frecuencia— es la dificultad para dormir. Muchísimas personas llegan agotadas, con insomnio, despertares nocturnos o sensación de no tener un descanso reparador.

Es verdad que influyen los malos hábitos que hemos ido adquiriendo: exceso de pantallas, hiperconectividad, ritmos de vida acelerados, estrés constante… pero lo que muchas personas no saben es que la alimentación juega un papel clave en todo esto.

Una mala alimentación no solo afecta al peso o al sistema digestivo; impacta de forma integral en el organismo. Influye en la regulación hormonal, en los niveles de cortisol, en la producción de melatonina y serotonina, en la estabilidad de la glucosa… y todo eso repercute directamente en el sueño y en el estado de ánimo.

Vemos con frecuencia cómo personas que comen de forma desordenada, con exceso de ultraprocesados, azúcares o déficit de micronutrientes esenciales, presentan más irritabilidad, más ansiedad y más dificultad para descansar. Y cuando empezamos a trabajar la base —ordenar horarios, mejorar la calidad nutricional, apoyar el sistema nervioso— el cambio es muy evidente.

Por eso insistimos tanto en que no tratamos síntomas aislados. Si alguien no duerme bien, no solo pensamos en un producto para el sueño; analizamos su estilo de vida, su alimentación, su nivel de estrés, su salud intestinal. Porque el cuerpo funciona como un todo.

Y cuando la persona entiende esa conexión, empieza a recuperar el equilibrio de una forma mucho más profunda y duradera.

El sector natural ha cambiado mucho en los últimos años, ¿qué diferencias percibes respecto a la demanda actual?

El sector natural ha cambiado muchísimo en los últimos años. Lo más evidente es que hay un interés creciente. La gente está mucho más concienciada, se informa más, quiere entender qué consume y cómo impacta en su salud. Hay una búsqueda real de prevención y de bienestar integral, no solo de tratar enfermedades cuando aparecen.

Eso es muy positivo. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer.

También hemos visto cómo el auge de lo natural ha despertado el interés de grandes industrias. Muchas empresas han incorporado líneas “naturales” más como estrategia de marketing que como un verdadero compromiso con la calidad o la formulación rigurosa. Y eso genera mucha confusión.

Hoy en día encontramos productos con etiquetas muy atractivas, envases cuidados y mensajes potentes, pero cuando analizas la composición, las concentraciones o la calidad de las materias primas, no siempre están a la altura del precio que se paga. Se han inflado mucho algunos precios simplemente por la tendencia del mercado.

Esto provoca algo preocupante: desinformación. El consumidor cree que todo lo que dice “natural” lo es realmente, o que cualquier suplemento sirve para todos. Y no es así. La fitoterapia y la suplementación bien utilizadas son herramientas muy valiosas, pero requieren criterio profesional.

Por eso creemos que ahora más que nunca es importante el asesoramiento. No se trata de vender más, sino de vender mejor. De explicar, de educar y de ofrecer productos con respaldo, calidad real y precios justos.

El crecimiento del sector es una gran oportunidad, pero también una responsabilidad. Y nosotros queremos formar parte de ese crecimiento desde la honestidad y la profesionalidad.

De cara al futuro, ¿cómo te gustaría que evolucionara tu proyecto en Rivas?

De cara al futuro, nos encantaría convertirnos en un verdadero referente de salud natural en Rivas. Pero no tanto por reconocimiento o crecimiento empresarial, sino por impacto real en las personas.

Nuestro mayor deseo es poder cruzarnos por la calle con alguien a quien hemos acompañado en su proceso y verlo sano, con energía, con una sonrisa. Saber que ha mejorado su descanso, que ha regulado su peso de forma saludable, que ha aprendido a comer mejor o que simplemente vive con más bienestar. Ese es nuestro verdadero éxito.

Nos gustaría que el proyecto evolucionara como un espacio cada vez más consolidado de medicina integrativa y educación en salud. Seguir creciendo en formación, en servicios, en talleres, en acompañamiento… y que la tienda sea mucho más que un punto de venta: que sea un lugar donde la gente se sienta escuchada, orientada y apoyada.

Si conseguimos que cada vez más personas entiendan que la salud no es cuestión de milagros sino de hábitos, conciencia y equilibrio, estaremos cumpliendo nuestro propósito.

Nuestro objetivo no es solo vender productos naturales, sino ayudar a crear una comunidad más sana. Y eso, para nosotras, es el futuro ideal.

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Pole Pole Biocosmetics: el corazón de la marca fue el lanzamiento del sérum «La Reina de África»

Pole Pole Biocosmetics: el corazón de la marca fue el lanzamiento del sérum «La Reina de África»

Hay marcas que no nacen en un despacho, sino en un viaje que lo cambia todo. Pole Pole Biocosmetics surge a finales de 2020, en Kenia, en un momento de cierre laboral y apertura vital para Esther. África, su ritmo pausado y sus mujeres fueron la semilla de un proyecto que une cosmética natural, aromaterapia y materias primas africanas. Desde aquel primer sérum creado sin intención comercial hasta una marca con identidad propia, Pole Pole es el reflejo de una forma de emprender conectada con la experiencia personal y el respeto por los tiempos.

¿Cómo influyó aquel último viaje a Kenia en tu decisión de dar un giro profesional y crear Pole Pole?

Aquel viaje lo significó todo; fue el catalizador que transformó una pasión en un propósito de vida. Me dio la valentía y la motivación que necesitaba para creer en mí cuando pensaba que mi camino ya estaba marcado.

Fue allí, a orillas del río Mara, donde la dueña del campamento probó uno de mis cosméticos y me dijo: ‘Esther, es tu momento’. Esa frase fue el empujón definitivo para dar el salto.

Antes de emprender ya te habías formado por pasión en cosmética natural y plantas medicinales, ¿qué significaba para ti ese conocimiento en ese momento?

Para mí siempre ha sido una forma de entender el mundo.

Ya desde pequeña recolectaba rosas en el jardín de mi abuela para fabricar algo a lo que yo llamaba ‘colonia’; la inquietud por crear siempre estuvo ahí.

Hace 15 o 16 años, la cosmética natural no era lo que es hoy, y lo que encontraba no me terminaba de convencer. Por eso decidí formarme a fondo en aromaterapia y fitoterapia. Lo que empezó como un hobby en casa para cuidar mi piel y la de mi familia, se convirtió en una base sólida que hoy me permite formular con rigor y eficacia.

El encuentro con la dueña del campamento Masai Mara fue clave, ¿qué supuso para ti ver que una crema hecha por ti ayudaba de verdad a otra persona?

Efectivamente, fue clave. Todo surgió de forma espontánea, realmente fue algo casi mágico. Yo tenía en mi neceser una crema que había elaborado para ese viaje y casualidad ella me comentó que no podía utilizar ningún cosmético porque todos le irritaban los ojos. Le regalé la mía para que la probara y fue ella la que al ver los resultados y lo bien que le había sentado, me animó a dar el paso.

Entendí que mi fórmula tenía un valor real para los demás. Ese ‘gracias’ fue el primer ladrillo de Pole Pole.

 

El lanzamiento del sérum La Reina de África marcó el inicio de la marca, ¿qué representa hoy ese producto para ti?

Es el icono y el corazón de la marca.

Lo formulé hace años y ha evolucionado conmigo hasta encontrar la fórmula que ahora conocemos. Recoge la sabiduría de cada viaje y cada vivencia por África. Para mí es un tributo a la mujer: a su valentía, su sabiduría y su amor propio.

Este serum no podía tener otro nombre. Su aroma y textura están diseñados para que, con cada aplicación, la piel se reconforte y la mente viaje directamente a la sabana.

África está muy presente tanto en los ingredientes como en los nombres de tus cosméticos, ¿por qué era importante mantener ese vínculo cultural y simbólico?

África me ha enseñado a mirar la belleza de otra forma, es un continente que siempre ha habitado en mí. He tenido la suerte de recorrer países maravillosos como Kenia, Madagascar o Mozambique, donde las mujeres locales tuvieron la generosidad de compartir conmigo, las materias primas ancestrales que utilizan para sus propios cuidados.

Desde mis primeras elaboraciones, la materia prima africana ha sido la protagonista, (que fusiono con otras de cercanía) no solo por sus resultados casi mágicos en la piel, sino por su energía. Al crear la marca, tenía claro que ese vínculo debía ser el eje central. Empezando por el propio nombre: Pole Pole. Es una expresión suajili que significa ‘poco a poco, todo llega’. Quienes han viajado por Tanzania o Kenia seguro la llevan grabada en el corazón; es una filosofía de vida que invita a la calma, algo que hoy es el mayor lujo que podemos ofrecer.

Ese simbolismo se extiende a cada producto. Cada crema lleva un nombre de mujer de origen keniano: Kioni, que significa ‘la buscadora’, o Waceera, que es ‘la viajera o la nómada’. Me parecía una forma preciosa de darle a cada cosmético una identidad y un propósito.

Pero Pole Pole Biocosmetics es un proyecto circular: no solo tomamos lo mejor de África, también se lo devolvemos. Por eso, tenemos la misión de ayudar a proteger a los leones de la sabana, que están en grave peligro de extinción, colaborando directamente con la fundación ‘Save the Lion Masai Mara’. Así, cuando alguien usa Pole Pole, no solo cuida su piel, también está ayudando a preservar la vida salvaje africana.

 

Productos como Kioni o Waacera se han convertido en referentes para tus clientas, ¿qué crees que buscan las mujeres cuando se acercan a Pole Pole?

Buscan resultados reales: luminosidad, calma, atenuar arruguitas…pero también buscan un refugio. Muchas llegan cansadas de los cosméticos convencionales que agreden su barrera cutánea. En Pole Pole encuentran texturas y aromas característicos que transforman su rutina en un momento de paz.

Buscan una cosmética que cuide su piel sin tóxicos y que, además, tenga un propósito ético detrás.

Después de un año de muchos lanzamientos, te planteas bajar el ritmo en 2026, ¿qué significa para ti crecer de una forma más tranquila y consciente?

Significa ser fiel a mi lema: Pole Pole (‘poco a poco’ en suajili).

Tras un 2025 intenso de lanzamientos, nuevos cosméticos y diseñar un nuevo tratamiento en cabina, sentí la necesidad de frenar para no perder la esencia.

Este año elijo escuchar al corazón y priorizar proyectos que sigan mimando la piel y con calidad humana, como nuestros retiros de belleza y bienestar.

Como emprendedora y madre, entiendo que el éxito es poder disfrutar del mayor tesoro: el tiempo de calidad, con los míos.

Crecer conscientemente es saber que no hace falta correr para llegar lejos.

Pole pole,todo llega.

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Arahi Cosmética Natural: «Los problemas de piel de nuestra hija se comenzaron a manifestar desde muy pequeña»

Arahi Cosmética Natural: «Los problemas de piel de nuestra hija se comenzaron a manifestar desde muy pequeña»

Cuando la cosmética nace de una necesidad real, se nota. ARAHI Cosmética Natural surge de una experiencia muy personal de María Amalia y Manuel, marcada por los problemas de piel de su hija y la búsqueda incansable de soluciones eficaces y seguras. Esa investigación les llevó al aceite de oliva virgen extra y, más tarde, a integrar el aceite de pepita de uva de la zona Montilla-Moriles, dando forma a una marca honesta, certificada y pensada para cuidar incluso las pieles más sensibles. Desde 2015, ARAHI ha crecido con una propuesta clara: cosmética natural que funciona y que entiende la piel desde dentro.

María Amalia, ¿cómo fue ese momento en el que los problemas de piel de vuestra hija os empujaron a investigar y a crear algo propio, más allá de lo que había en el mercado?

Los problemas de piel de nuestra hija se comenzaron a manifestar desde muy pequeña, era apenas un bebé cuando ya muy frecuentemente aparecían importantes brotes de dermatitis en diferentes partes de su cuerpo. Al principio como padres noveles, acudíamos a consulta de pediatría y seguíamos las indicaciones; normalmente consistían en la aplicación de corticoides que a veces tenían un efecto rebote. Pasaba el tiempo y sentíamos que estos tratamientos sólo eran una solución a corto plazo, y la niña cada vez estaba peor además mostraba otras señales más preocupantes como falta de crecimiento. Consultamos con distintos pediatras y las respuestas eran las mismas: la niña tenía dermatitis atópica y teníamos que acostumbrarnos a usar corticoides siempre. Fue en ese momento cuando decidimos dar el paso y buscar soluciones porque no nos resignábamos a que la única solución fuera esa.Recurrimos a antiguos remedios usados en nuestra zona siempre con base de aceite de oliva. Investigamos y profundizamos en el tema y vimos que la aplicación tópica del aceite calmaba sus brotes, por lo que ahí comenzó el germen de lo que posteriormente sería Arahí y donde el AOVE sería parte fundamental de los productos creados.

 

El aceite de oliva virgen extra es la base de ARAHI. ¿Qué descubristeis durante la investigación que os hizo confiar tanto en este ingrediente para pieles con dermatitis?

El aceite de oliva no es solo un básico de la cocina mediterránea; es, literalmente, «alimento» para la barrera cutánea. Su eficacia en la piel y en condiciones como la dermatitis se debe a su composición química única, que imita en gran medida los aceites naturales que nosotros mismos producimos. Profundizando en el tema, vimos estudios que documentaban aquello que nuestras anteriores generaciones habían constatado mediante el uso. Y no es otra que gracias a componentes como el ácido oléico y el escualeno se produce un proceso de reparación natural de la piel, sellando la humedad y previniendo la descamación. De igual manera, la vitamina E y los polifenoles presentes protegen las células del estrés oxidativo y ayudan a la regeneración de los tejidos dañados. También nos llamó la atención la presencia de oleocantal, que actúa de forma similar al ibuprofeno, inhibiendo enzimas que causan la inflamación. En definitiva, vimos que a diferencia de otros aceites, el aceite de oliva aportaba nutrientes que facilitan la cicatrización de las microfisuras en casos de eccema o dermatitis.

Estáis en una zona con denominación de origen Montilla-Moriles y utilizáis aceite de pepita de uva en la mayoría de vuestros productos. ¿Qué aporta este ingrediente y cómo encaja con la filosofía de la marca?

Si el aceite de oliva es el «peso pesado» de la hidratación, el aceite de pepita de uva (Vitis vinifera) es el «sprinter» de la cosmética. Es extremadamente ligero, se absorbe en segundos y es el favorito de quienes buscan beneficios antiedad sin la sensación grasa. Las pepitas de uva son ricas en oligómeros de proantocianidinas (OPC). Estos son antioxidantes mucho más potentes que la Vitamina C o E para neutralizar los radicales libres, protegiendo el colágeno y la elastina, retrasando la aparición de arrugas y la flacidez. También posee un elevado contenido en ácido linoleico (Omega 6) que ayuda a equilibrar el sebo de la piel. Y finalmente es muy indicado en el tratamiento de problemas circulatorios puesto que mejora el retorno venoso gracias al resveratrol, un polifenol que tiene propiedades vasorrelajantes que ayudan a que la sangre fluya con menos resistencia en las zonas aplicadas.

Su uso no sólo mejora los cosméticos en los que se emplea, sino que encaja perfectamente en nuestra filosofía de elaborar productos que ayudan en distintos problemas cutáneos y es un ingrediente de cercanía.

La crema de manos ha sido vuestro top ventas durante años, pero ahora el bálsamo regenerador está cogiendo mucha fuerza. ¿Qué crees que está buscando hoy el consumidor en este tipo de productos?

A nuestra empresa cada vez acuden más personas que buscan soluciones naturales para sus problemas cutáneos. Son igualmente personas comprometidas con la sostenibilidad y el medio ambiente, y nuestra empresa se define precisamente con estos valores. Vemos como paulatinamente va aumentando el número de alergias de todo tipo, y el uso de cosméticos elaborados con materia prima vegetal y con origen certificado, sin químicos más allá de los estrictamente necesarios y permitidos para su conservación en algunos casos, hace que estos productos no comprometan la salud de quienes los usan y puedan ser usados de manera totalmente segura, ya que no hay prácticamente reacciones adversas y su uso continuado aporta una mejoría notable en quienes los usan

 

Tenéis unas 15 referencias certificadas por Cosmos, tanto corporales como faciales. ¿Cómo decidís cuándo un producto está listo para salir al mercado?

Antes de lanzar un producto hacemos un estudio de necesidades, es decir, vemos qué cosméticos podrían encajar bien en un determinado tipo de cliente, en nuestro caso personas interesadas en mejorar su aspecto con productos naturales y que en ese momento no sean fáciles de encontrar en el mercado. Proponemos soluciones naturales a determinados productos con bases más químicas, o creamos nuevos cuando vemos que hay la demanda suficiente. En este punto nos tomamos muy en serio todas las peticiones o recomendaciones de clientes y profesionales del sector que nos ayudan a decidir qué caminos tomar.

Además de vender online y en puntos físicos como centros de estética, también fabricáis a terceros. ¿Qué os aporta esta parte del negocio?

Sin duda es una parte muy importante ya que complementa enormemente nuestra actividad, y también supone un reto constante porque nos hace investigar de manera continua. Cuando un cliente se pone en contacto con nosotros para que le desarrollemos un producto o una línea de productos, lo usual es que quiera diferenciarse de lo que existe en el mercado, algo que nos obliga a revisar en los catálogos de proveedores buscando nuevos activos que puedan satisfacer la demanda del producto solicitado, y de paso nos mantiene siempre actualizados en las nuevas tendencias en formulación que posteriormente también reflejaremos en nuestros futuros lanzamientos.

Mirando al futuro, ¿qué os gustaría que la gente sintiera o pensara cuando usa un producto ARAHI dentro de unos años?

Nos gustaría que, cada vez que alguien tenga un producto ARAHI en sus manos, sienta algo más que calidad. Que sienta confianza, tranquilidad, que tenga la certeza de que está eligiendo algo hecho con conciencia y con respeto.

Que sepan que detrás de cada textura, cada aroma y cada propiedad hay una selección rigurosa, pero también un compromiso profundo con el bienestar del organismo y con el cuidado del planeta. Que perciban que no es solo un producto, sino una forma de entender la vida: más saludable, más equilibrada y más responsable.

Nuestro deseo es que ARAHI se convierta en ese pequeño gesto cotidiano que conecta a las personas con su bienestar… y con la naturaleza.

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Dermissana: «Aprendí que la piel no es solo “un problema que hay que tapar”

Dermissana: «Aprendí que la piel no es solo “un problema que hay que tapar”

Hay marcas que nacen por pura necesidad, por observar un problema real y no encontrar una solución que funcione de verdad. Dermissana surge así, desde el campo, desde el cuidado de los animales y desde la intuición de un padre que empezó a mezclar ingredientes en casa para aliviar la dermatitis de los caballos en verano. A partir de ahí, Eva transformó esa solución casera en un proyecto con propósito, trasladando el cuidado natural y ecológico también a perros y otros animales con problemas de piel.

Eva, ¿recuerdas el momento exacto en el que pensaste “esto que funciona en casa puede ayudar a mucha más gente” y decidiste crear Dermissana?

Sí, lo recuerdo muy bien, pero no fue un momento puntual, fue más bien un proceso. Empezó viendo cómo algo tan sencillo y hecho en casa mejoraba de verdad la piel de nuestros caballos y perros, sin efectos secundarios y sin complicaciones. Poco a poco empezaron a preguntarnos otras personas, primero del entorno cercano, luego fuera… y ahí entendí que no era solo una solución para un problema concreto, sino una forma distinta de cuidar a los animales. Dermissana nace de ahí: de llevar el cuidado natural del campo a más hogares, de una manera honesta y accesible.

El origen está muy ligado a la dermatitis por culicoide en caballos, algo bastante desconocido fuera de ese entorno. ¿Qué aprendiste sobre la piel y las alergias animales durante ese proceso?

Aprendí que la piel no es solo “un problema que hay que tapar”, sino un reflejo del equilibrio general del animal. Que muchas veces no se trata de atacar, sino de acompañar, proteger y cuidar de forma constante. También entendí la importancia de la rutina: limpiar bien, respetar la piel, hidratar cuando toca y no saturar con productos agresivos. Esa visión es la que luego he trasladado también al cuidado diario de los perros, no solo cuando hay un brote, sino en el día a día.

Dermissana apuesta por ungüentos a base de mantecas y aceites, sin artificios. ¿Por qué tenías claro que la fórmula debía ser natural, ecológica y vegana desde el inicio?

Porque para mí era volver al origen: a la Madre Tierra, a lo que cuida de verdad sin disfrazarlo. Yo quería fórmulas honestas, con ingredientes naturales que la piel “entiende” y que respetan al animal y al entorno. Y aunque nuestras fórmulas llevan bastantes ingredientes, están muy bien elegidos, con un propósito claro y sin rellenos innecesarios. Lo natural, ecológico y vegano no es una etiqueta; es coherencia con nuestra forma de cuidar: combinar lo mejor de la naturaleza para acompañar la piel con suavidad, tanto en momentos puntuales como dentro de rutinas diarias de bienestar.

 

Empezaste con una crema y hoy tenéis champú, bálsamo y repelente, siendo el champú premium y el ungüento top ventas. ¿Qué es lo que más valoran quienes repiten con la marca?

Hoy la gama ha crecido muchísimo, sobre todo en perros: además de champú y bálsamos, tenemos limpiador de orejas, bálsamo para almohadillas y nariz, limpiador ocular… porque para mí el cuidado natural no es solo “cuando hay un problema”, también es rutina diaria.

Es verdad que el Bálsamo Ungüento es el top ventas, pero lo que más me emociona es que quien prueba Dermissana —sea con un producto para perros o para caballos— normalmente repite, aunque haya empezado por un producto diferente. Y repite porque nota esa diferencia: fórmulas que respetan, que no agreden, que encajan en el día a día y que transmiten confianza. No vendemos milagros; vendemos cuidado constante, y eso se nota.

Aunque vendes principalmente online, hay tiendas de caballos y de mascotas que también confían en Dermissana. ¿Cómo ha sido abrirse camino en un sector tan específico?

Ha sido lento, muy artesanal, como la propia marca. No es un sector fácil porque hay mucha desconfianza y mucha saturación de productos. Pero cuando una tienda prueba, entiende el producto y ve que sus clientes repiten, todo fluye. Dermissana no entra gritando, entra despacio, explicando, formando y cuidando esa relación.

Y algo importante: aunque el alma sigue siendo familiar y cercana, hoy trabajamos con un laboratorio familiar, lo que nos permite elaborar con garantías, cuidar cada detalle y mantener una calidad constante sin perder esa esencia honesta con la que nació Dermissana.

Cinco años después de arrancar en 2020, ¿cuál dirías que ha sido el mayor reto de emprender en un nicho tan concreto como la cosmética para animales?

Uno de los mayores retos ha sido educar y cambiar la forma en la que entendemos el cuidado animal. Mucha gente llega buscando una solución inmediata para “apagar un fuego”, y lo natural funciona de otra manera: requiere constancia, rutina y respeto por la piel.

También ha sido un reto transmitir el valor real de una cosmética natural, ecológica y vegana bien formulada: ingredientes de calidad, procesos responsables y fabricación con garantías… todo eso tiene un coste, pero también marca la diferencia en la experiencia y en la confianza de quien lo usa. Al final, más que vender productos, estamos construyendo una cultura de cuidado más consciente.

Mirando al futuro, ¿qué te gustaría seguir desarrollando en Dermissana y hasta dónde te imaginas que puede llegar la marca sin perder su esencia tan artesanal y honesta?

Me gustaría seguir desarrollando rutinas completas de cuidado natural, tanto para perros como para caballos, que acompañen a los animales en su día a día y no solo en momentos puntuales. Productos pensados con calma, con sentido y con respeto, que formen parte de una forma de cuidar más consciente.

Y crecer, sí, pero sin perder el alma. Para mí Dermissana no es solo una marca, es una manera de entender el cuidado: cercana, honesta y profundamente conectada con los animales y la naturaleza, porque desde que nací he estado unida a ellos y a la vida en el campo. Mientras esa esencia siga intacta y cada producto se cree con el mismo respeto con el que nació el primero, el camino puede ser tan largo como tenga que ser.

 

> Conoce Dermissana

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